Síntomas del coronavirus: cómo diferenciar el covid-19 de una gripe, un resfriado o una rinitis alérgica

La llegada del nuevo coronavirus a América Latina ha generado dudas sobre la diferencia entre los síntomas de la enfermedad covid-19 y los de una gripe común.

En Google, los términos de búsqueda como «mocos» y «estornudo» también han aumentado en relación con «síntomas de coronavirus» en el último mes, lo que puede indicar que existe una cierta confusión entre los síntomas del nuevo coronavirus y otros síndromes respiratorios leves como rinitis alérgica y resfriado.

«La gente debe ser consciente de que covid-19 es realmente un tipo de gripe, por lo que tiene muchos síntomas en común», dijo a BBC Mundo Paulo Sergio Ramos, especialista en enfermedades infecciosas de la Fiocruz Recife, instituto de investigación médica y científica de Brasil.

«Hay que estar alerta si siente una dificultad para respirar. Esto indica que la enfermedad se está complicando por lo que sería necesario buscar ayuda médica», explica el especialista.

En caso de duda, consulta y sigue la guía de actuación de tu municipio, estado o país.

Diferencias entre el coronavirus y la gripe común

La enfermedad que causa el virus SARS-Cov-2, llamada covid-19, es una infección respiratoria que comienza con síntomas como fiebre y tos seca y, después de una semana, puede causar dificultad para respirar.

Según un análisis de la Organización Mundial de la Salud basado en un estudio con 56.000 pacientes, el 80% de los infectados desarrollan síntomas leves (fiebre, tos y, en algunos casos, neumonía), el 14% síntomas graves (falta de aire y dificultad para respirar) y el 6% enfermedades graves (insuficiencia pulmonar, shock séptico, falla multiorgánica y riesgo de muerte).

Entre los síntomas presentados por los pacientes, los más comunes fueron la fiebre (aproximadamente 88% de los casos), la tos seca (casi 68%) y el cansancio (38%).

La dificultad para respirar ocurrió en casi el 19% de las personas, mientras síntomas como el dolor de garganta y el dolor de cabeza aparecieron en un 13% de los casos.

Un 4% de los pacientes con el nuevo coronavirus tuvo diarrea.

Sin embargo, muchos otros virus pueden causar tos, fiebre, dolor en la garganta y la cabeza y una sensación de fatiga.

«Probablemente hay más 200 virus que causan los síntomas del resfriado común y estos incluyen el virus de la Influenza (gripe), lo que quiere decir que a veces puedes tener gripe pero experimentar síntomas tan leves que los confundes con un resfriado», dijo el virólogo Jonathan Ball a la BBC.

Los expertos consultados dicen que los síntomas deben ser monitoreados y si permanecen leves, pueden ser tratados en casa.

Hay que tener especial atención en el caso de los ancianos y las personas con baja inmunidad y consultar con un profesional médico en caso de duda.

«La gripe suele ser la única que nos hace sentir dolor muscular. Y generalmente dura entre tres y cinco días. Estos podrían ser indicios de que se trata de un virus común «, le dijo a BBC Mundo Heloisa Ravagnani, presidenta de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas del Distrito Federal, en Brasil.

¿Y el resfriado y las alergias?

En el caso del resfriado, los síntomas tienden a ser aún más leves y, en general, solo respiratorios: mocos, congestión nasal, tos y dolor de garganta, pero no siempre todos al mismo tiempo.

«Si la persona tose y tiene otros síntomas leves, no debe olvidarse de usar una mascarilla al entrar en contacto con otras personas y limpiar las superficies con las que tiene contacto. Puede que no tenga covid-19, pero, en un momento como este, todos los cuidados son bienvenidos», dice el infectólogo.

Los síndromes respiratorios alérgicos como la rinitis alérgica estacional, comunes en períodos como el otoño y la primavera, pueden causar secreción y congestión nasal, comunes también en resfriados, gripe y covid-19.

Pero generalmente estos síndromes se caracterizan por los estornudos y es poco probable que causen tos o fiebre, explica Paulo Sergio Ramos.

«Lo importante es que las personas, incluso si sufren de alergias, resfriados o gripe común, mantengan una distancia de un metro de los demás al toser o estornudar. También es esencial que usen su antebrazo o un pañuelo (que deben desechar) cuando tosen o estornudan y que tras hacerlo siempre se laven las manos para evitar la propagación de otros virus», advierte.

Seguir estas reglas es importante porque, según el estudio más grande hasta la fecha sobre el nuevo coronavirus, realizado por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades en China, el 80% de los pacientes tendrán síntomas leves.

Sin embargo, existe evidencia científica de que incluso una persona sin síntomas puede transmitir el virus.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51946700

Las tres cosas que todo trabajador colombiano debe hacer para evitar el contagio del Coronavirus

Para evitar el contagio del Coronavirus entre los trabajadores y trabajadoras, el gobierno definió algunos lineamientos básicos

Por Jenifer López *

El 11 de marzo del presente año, la Organización Mundial de la Salud, (OMS) declara como pandemia mundial al coronavirus, Covid-19. En línea con ello, el Gobierno de Colombia, por intermedio del Ministerio de Salud y Protección Social, expide el 12 de marzo la Resolución 385, en ella se declara la emergencia sanitaria en todo el territorio colombiano.

Por otro lado, la Organización Internacional del Trabajo OIT, el 18 de marzo, insta a todos sus estados partes, a tomar medidas urgentes para prevenir el contagio del coronavirus entre los trabajadores y las trabajadoras.

En consecuencia, el Gobierno de Colombia expide la resolución 666 del Ministerio de Salud y Protección Social. En esta resolución se adopta un protocolo general de medidas de bioseguridad para prevenir el contagio del coronavirus entre los trabajadores y las trabajadoras.

La Resolución 666 aplica para todos los trabajadores y trabajadoras, empleadores, contratistas y contratantes de todo el sector público y privado del territorio colombiano. La vigilancia y el control del cumplimiento de estas medidas está en cabeza de las secretarías municipales, distritales y departamentales de salud de cada una de las entidades territoriales. También, las direcciones territoriales del Ministerio de Trabajo, dentro de su competencia, están encargadas de sancionar a las empresas que no cumplan este protocolo.

Las tres medidas para evitar el contagio del Coronavirus

Las medidas adoptadas en la resolución 666 son básicamente 3: lavado de manos, distanciamiento social y el uso del tapabocas.

  1. El lavado de manos debe hacerse con una periodicidad de 3 horas por cada trabajador. Los insumos para este, deben ser suministrados por el empleador y estos son; agua, jabón y toallas desechables de un solo uso, los cuales deben estar en un lugar accesible y visible para el trabajador. El lavado de manos es obligatorio sin importar el tiempo antes y después de comer, después de toser, después de ir al baño después de tocar dinero y antes y después de tocar el tapabocas.
  2. El distanciamiento físico debe ser de dos metros entre trabajador y trabajador, sobre todo en los lugares donde haya aglomeración de personas como restaurantes, cafeterías y los pasillos que comuniquen áreas donde el trabajador deba transitar.
  3. El uso del tapabocas es obligatorio para todos los trabajadores, presenciales y no presenciales de la empresa. El tapabocas debe ser suministrado por el empleador, tantos como sean necesarios para el trabajador, este puede ser usado durante todo el día siempre y cuando no este sucio, mojado o roto. El tapabocas también debe ser usado obligatoriamente dentro y fuera de la empresa: en el transporte público o privado y además de esto, en todos los lugares donde exista aglomeración de personas.

Para los trabajadores presenciales, es obligación, por parte del empleador, dar a conocer todas las medidas de este protocolo de bioseguridad para evitar el contagio del coronavirus en la comunidad y en el hogar.

En resumen, estas son las medidas generales adoptadas por el estado colombiano para prevenir el contagio del Coronavirus y la propagación del Covid 19 en los trabajadores del sector público y privado en Colombia.

*Coordinadora del Centro de Atención Laboral de Cartagena

Transeúntes con mascarillas caminan en Pekín, la capital de China, el 8 de marzo de 2020.Credit...Roman Pilipey/EPA vía Shutterstock

La era de la mascarilla

Es difícil entender la ola global de pánico causada por el coronavirus. La enfermedad ha puesto al desnudo la fragilidad de un mundo interconectado e interdependiente. Si acaso hay alguna lección, es que la globalización nos hace a todos vulnerables: estamos más cerca del caos de lo que los poderosos pensaban.

Por Martín Caparrós

El autor es escritor y periodista argentino.


MADRID — Alguna vez recordaremos esos días en que el mundo se dividía en personas con mascarilla y sin mascarilla. Y nos reiremos y alguno dirá bueno, sí, pero no era lo mismo ponérselos para no contagiar que para no contagiarse, dos ideas tan distintas de la vida. Y otro se acordará de la sofisticación que habían alcanzado y las fortunas que hicieron sus fabricantes y la desesperación de los que no los conseguían y el increíble mercado negro de mascarillas y esas cosas. Y sonarán las carcajadas al revivir aquellas paranoias, cuando todo era amenaza y había que cuidarse de los besos, los pomos de las puertas, los apretones de manos, las manijas de los autobuses, las monedas y casi todo lo demás. Y entonces alguien, el pesado del grupo, se pondrá serio y preguntará si, pensándolo ahora, no lo ven increíble: “¿No es increíble que millones de personas de pronto tuvieran tanto miedo, que mostraran de repente ese egoísmo que siempre intentan ocultar, esta pulsión de protegerse, de desconfiar de todo, de temer todo lo exterior, de atribuirle propiedades tremebundas? La era de la mascarilla nos enseñó bastantes cosas”. Y Mirta o Antonio lo mirarán y le dirán hermano, eso seguro que lo traías escrito, ¿no?

Pero faltan unos años; ahora mismo el mundo está en modo desastre, incomprensible. La primera regla del columnismo apátrida dice que nunca digas que no entiendes. Y te explica que los lectores quieren que los ayudes a entender, no que les tires tu incomprensión por la cabeza. Pero yo no entiendo el coronavirus: denodadamente no lo entiendo.

Si cada invierno nos informaran en tiempo real de los atendidos (490.000), hospitalizados (35.300), ingresados en UVI (2.500) y fallecidos (6.300) por gripe en España, viviríamos aterrorizados.

Datos del Centro Nacional de Epidemiología en la Temporada 18-19.— Eduardo Noriega (@Norihouse) March 4, 2020

Y ese tuit del actor español Eduardo Noriega terminó de hundirme en el pantano de la incomprensión. Decía que “si cada invierno nos informaran en tiempo real de los atendidos (490.000), hospitalizados (35.300), ingresados en UCI (2500) y fallecidos (6300) por gripe en España, viviríamos aterrorizados”. Las cifras me parecieron sorprendentes; busqué el informe del Centro de Nacional de Epidemiología del Ministerio de Sanidad español para la temporada 2018-19 y allí estaban, en la página 35, con toda claridad, los números citados. El año pasado se murieron de gripe en este Estado español 6300 personas. Con coronavirus, en este mes y medio, 36.

Seis mil trescientas muertes es un montón de muertos. Quizá los grandes medios, siempre quejosos, siempre atentos a estas cosas, descubran por fin su panacea: si empiezan a transmitir en directo cada nueva víctima de la gripe podrán —considerando que la temporada griposa dura menos de medio año— ofrecer unos 35 óbitos al día, un par por hora en las horas despiertas, un espectáculo incesante, un terror sin medida. Por ahora no lo entendieron y se limitan al coronavirus: treinta y tantos muertos en España, todos muy mayores.

En 1969, Adolfo Bioy Casares publicó una rara novela titulada Diario de la guerra del cerdo, donde grupos de jóvenes se dedicaban a matar viejos por las calles. Ahora el virus —que deberíamos llamar Bioy— hace lo propio: los muertos españoles, por ejemplo, tenían una media de edad de 85 años, mayor que la esperanza de vida del país, que está en 82,8. O sea: eran personas que, estadísticamente, ya habían vivido lo que deberían. Y casi todos lógicamente complicados, como esa señora de 99 años que tenía, dicen los diarios, algunas “patologías previas”.

Pero es fácil hablar de los medios. Si fueran los únicos promotores del pánico el mundo estaría un poco mejor. El problema es que todos, los gobiernos, los grandes grupos económicos, las industrias, los ciudadanos, se embarcaron en esta nave hacia ninguna parte. De pronto pareció como si nada en el mundo fuera más importante, como si nada escapara al poder de ese virus.

Y de verdad —disculpen— no lo entiendo. Busco más cifras: han muerto, al día de hoy, martes 10 de marzo, en todo el mundo, 4.284 personas por el coronavirus, de los cuales unos 3.000 eran ancianos chinos, y en 35 países de Europa no se ha muerto nadie y en toda África una persona, igual que en América Latina, un señor muy enfermo que llegaba de Italia a la Argentina.Pero se cancelan eventos y desplazamientos y encuentros y congresos y festivales varios, miles de empresas mandan a casa a sus trabajadores, cierran las fábricas y se rompen las cadenas productivas y el mundo pierde millones de millones de dólares/euros/yuanes en el derrumbe de sus bolsas y la baja de las materias primas y esos cierres y cancelaciones.

(En Madrid las autoridades acaban de cerrar las escuelas y universidades por quince días. Cientos de miles de padres no saben qué hacer con sus hijos; no pueden dejarlos en casa solos, no pueden dejar de trabajar. El virus no ha matado, en todo el mundo, a ningún niño).

Es muy difícil encontrar una justa proporción entre los efectos y las causas: con todo respeto, una enfermedad que en un par de meses produjo esta cantidad de víctimas no parece en condiciones de causar estos desastres. Y las bolsas de valores sin valor son un ejemplo claro: el miedo a los efectos económicos del virus provoca efectos económicos mucho peores que los que temían. Entonces sería interesante —necesario— pensar qué los causa.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2020/03/10/espanol/opinion/coronavirus-apocalipsis-mascarilla.html

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